Neuropatía óptica isquémica

La neuropatía óptica isquémica se refiere a daños en el nervio óptico debido a un suministro insuficiente de sangre (isquemia) rica en oxígeno. Es la causa más común de pérdida de visión en personas mayores de 50 años de edad.

Síntomas

La neuropatía óptica isquémica se caracteriza por la pérdida de la visión que puede ser de leve a grave y que suele ser indolora y peor en un ojo que el otro. También es común que una persona pierda la capacidad de detectar los matices sutiles de profundidad, luz y color. La visión puede llegar a ser muy irregular o demasiado borrosa.

Si la arteritis está presente, una persona puede tener otros síntomas como fiebre, dolor de cabeza y la fatiga del cuello.

Cuándo visitar a un médico

La neuropatía óptica isquémica puede o no puede ser un signo de un problema de salud grave subyacente llamado arteritis de células gigantes. Es importante consultar a un médico ante los primeros síntomas de empeoramiento de los problemas de visión para conseguir un diagnóstico preciso. La mayoría de los pacientes son capaces de recuperar al menos parte de su visión con los medicamentos recetados.

Causas

Los problemas de visión se producen cuando el nervio óptico no recibe un suministro constante de sangre rica en oxígeno debido a la inflamación o daño a los vasos sanguíneos cercanos.

La causa de la neuropatía óptica isquémica no siempre es clara. Muchas enfermedades aumentan el riesgo de problemas con los vasos sanguíneos y el daño del nervio óptico, como la diabetes, el colesterol alto, la arteritis, la hipertensión y las enfermedades del corazón.

La neuropatía óptica isquémica se clasifican de acuerdo a la ubicación del daño y la causa de la reducción del flujo sanguíneo. 1

Neuropatía óptica isquémica anterior

La neuropatía óptica isquémica anterior (NOIA) incluye las enfermedades que afectan el nervio óptico y causan hinchazón del disco óptico, la última sección del nervio óptico, que es el más cercana al ojo.

El disco recoge la información de millones de minúsculas terminaciones nerviosas en el ojo y transmite señales al cerebro. Para que funcione correctamente, se requiere un suministro constante de sangre oxigenada. Si los vasos sanguíneos que conducen al disco son débiles o dañadas, el nervio se vuelve menos eficiente en la transmisión de señales nerviosas. Como resultado, la agudeza visual y la percepción de la luz se reducen.

Neuropatía óptica isquémica posterior

La neuropatía óptica isquémica posterior es un síndrome de pérdida de visión repentina con neuropatía óptica y sin hinchazón inicial con el posterior desarrollo de la atrofia óptica. Esto puede ocurrir en pacientes que están predispuestos a la neuropatía óptica isquémica anterior arterítica (NOIAA) y aquellos que se sometieron a la cirugía cardíaca y de columna vertebral o los episodios graves de hipotensión.

Diagnóstico

Un oftalmólogo puede diagnosticar la neuropatía óptica isquémica con un examen clínico. Un microscopio especializado se utiliza para ver el disco óptico y los vasos sanguíneos que circundantes para buscar signos de inflamación. Si se descubre un problema, se necesitan análisis de sangre para confirmar o descartar arteritis.

Tratamiento

No existe un tratamiento efectivo para la neuropatía óptica isquémica, y una vez que se pierde la visión no se puede recuperar. Para los pacientes con arteritis, el tratamiento con esteroides orales o inyectables puede ayudar a aliviar la inflamación aguda, prevenir la pérdida de visión en un ojo y puede reducir los efectos de la arteritis en otras partes del cuerpo.

Muchos médicos recomiendan tomar una aspirina todos los días para prevenir la progresión de la neuropatía óptica isquémica al otro ojo, pero actualmente no hay evidencia de que sea efectiva. Las causas subyacentes como la diabetes o colesterol alto deben ser tratadas. La arteritis puede requerir medicamentos antiinflamatorios y fármacos que inhiben el sistema inmunitario.

El pronóstico puede variar, pero la mayoría de las personas que reciben tratamiento de inicio temprano para ver mejor dentro de unos días.

Referencias

  1. Neil R. Miller, Nancy J. Newman, Valérie Biousse, John B. Kerrison. Walsh & Hoyt’s Clinical Neuro-Ophthalmology: The Essentials. Lippincott Williams & Wilkins, 2007.